
Por estas fechas aparecen los dulces típicos en todas las pastelerías. Los buñuelos de viento y los huesos de santo.
Es increíble la cantidad de dulces que hay que se consumen únicamente en determinadas épocas de año. Roscón de reyes, torrijas, mona de pascua y huevos de chocolate, el roscón con el huevo cocido por semana santa, turrones y más y más...
Pepa cooks no iba a ser menos y se dispone a enseñar sus buñuelos de viento, rellenos de crema de chocolate y crema de mascarpone -si, nos sobro queso del falso tiramisú y había que gastarlo-.
Ingredientes -cantidades tomadas de "1080 recetas" de Simone Ortega-:
Para los buñuelos -de 25 a 30 unidades-:
· 4 huevos
· 125 gr. de harina
· 25 gr. de mantequilla
· 2 cucharadas soperas de azúcar
· La ralladura de un limón
· Un vaso y un cuarto de agua
· Un pellizco de sal
· Aceite
· Azúcar
Para el relleno:
Crema de mascarpone -explicada en el falso tiramisú-
· 125 gr. de queso mascarpone
· 200 cc de nata liquida
· 50 gr. de azúcar
Crema pastelera de chocolate
· 1/2 litro de leche
· 3 yemas de huevo
· 5 cucharadas soperas de azúcar
· 2 cucharadas soperas de Maizena -harina de maíz-.
· 1 cucharada de harina de trigo
· 150 gr. de chocolate
Preparación de los rellenos
Ponemos a hervir el medio litro de leche con 3 cucharadas de azúcar y el chocolate.
En un cuenco mezclamos las yemas, el azúcar restante, las dos harinas y un poquito de leche fría para disolverlo todo y que no queden grumos.
Mezclamos la leche con la yemas. Primero un cazo y después el resto. Movemos enérgicamente y dejamos cocer cinco minutos.
La crema pastelera de chocolate es como la de café del otro día -también en el falso tiramisú-, solo que cambiando uno por el otro. Aquí le hemos resumido mucho.
Tened en cuenta lo que comentamos que la mezcla debe hacerse con el chocolate no muy caliente para que las yemas de huevo no cuajen.
Preparación de los buñuelos

Ponemos a cocer el agua, la mantequilla, el azúcar, el limón rallado y el pellizco de sal.

Cuando rompra a hervir echamos toda la harina y, sin retirar del fuego, damos vueltas hasta que la masa se desprenda del cazo. Dejamos enfriar un poco.

Cuando la masa esté templada incorporamos los cuatro huevos. En la receta original venían enteros, pero la que cocina solo echo las yemas -no me pregunten por qué, solo ella y Dios lo saben-. Es muy importante saber que hasta que cada huevo no está bien mezclado con la masa no añadimos el siguiente. Una vez añadidos los cuatro dejamos reposar dos horas.


En una sartén honda ponemos el aceite a calentar. Cuando aún no está muy caliente lo retiramos del fuego y echamos montoncitos de masa cogiéndolos con una cucharilla de las de café. Están una rato en la sartén con el aceite separado del fuego para que se inflen y suban. Cuando ya han subido los volvemos a poner al fuego hasta que estén dorados. Los sacamos y los dejamos escurrir en papel de cocina.
El secreto es este que habéis leído. Se echa la masa al aceite fuera del fuego y cuando suba se pone al fuego otra vez. Así evitamos que queden crudos por dentro.

Una vez fritos rellenamos con la crema que más nos guste y espolvoreamos de azúcar.

Los podemos tomar templados o fríos, al gusto de cada uno.
P.D.: A nosotros nos gustan más los de mascarpone.
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